Las vicisitudes de la paz

Por: Carlos Lozano Guillen

La esperanza es que las dos partes cumplan los compromisos, y que el Gobierno entienda que a los acuerdos de La Habana hay que sumarles una política coherente de solución de los problemas sociales.

Hace seis años, cuando apenas comenzaban los pasos de aproximación del gobierno de Juan Manuel Santos con el comandante de las Farc-EP, a la sazón ‘Alfonso Cano’, creí que no prosperarían. El nuevo gobierno, pensaba, era la continuación de la ‘seguridad democrática’ de Álvaro Uribe Vélez. No en vano, el presidente Santos había sido su ministro de Defensa.

Mi duda aumentó cuando se fortalecieron los operativos militares contra el jefe de las Farc-EP y, en septiembre del 2010, 26 días después de la posesión del nuevo mandatario, fue abatido ‘Jorge Briceño’ (‘Mono Jojoy’) en el municipio de La Macarena, departamento de Meta. Dos meses después se rumoró que ‘Alfonso Cano’ y ‘Pablo Catatumbo’ habían caído en operativos militares en el sur del Tolima, cerca de la histórica Marquetalia. El presidente Santos se dispuso a viajar a Planadas, Tolima, para tomarse la foto junto a los cuerpos de los dos dirigentes guerrilleros. La fiesta se aguó porque la noticia resultó falsa. No era fácil entender que el Gobierno estuviera enviando mensajes a la guerrilla de invitación a dialogar en medio del rigor de una escalada militar para acabarla, tal y como fue el sueño no cumplido de todos los gobiernos en los últimos sesenta años.

Ver documento completo:

Las vicisitudes de la paz

CONTÁCTANOS

Contáctate con nosotros. En Breve nos comunicaremos contigo.

Enviando

Inicia Sesión con tu Usuario y Contraseña

¿Olvidó sus datos?