“El DANE resolvió el déficit de presupuesto”

El DANE resolvió el déficit de presupuesto.

El presidente Duque pasará a la historia porque en los primeros 100 días de gobierno logró aumentar el ingreso per cápita de su población, la cobertura universitaria, entre otros indicadores. De ese nivel es el impacto inmediato de no tener 50 millones de habitantes como se había proyectado y solo 45.500.000. Menos población es noticia para justificar el desmonte del Estado y la reducción del gasto público social. En Hacienda y Planeación están de fiesta ya que son 4.5 millones de personas menos en las cuales gastar. ¿Qué pasó en el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas entre el Censo del 2005 y éste del 2018? ¿Se mueven las cifras y con ellas los análisis? ¿Cuál es la relación del poder con la información cuantitativa sobre la realidad convertida en propaganda?

Al DANE no le han faltado sus falsos positivos. Uno de ellos puede ser que en 2005 sumamos 42.888.000 habitantes. En los previos del Censo, durante la administración Uribe, la independencia del DANE quedó aplastada cuando el gobierno influenció temas de alta sensibilidad, a saber, seguridad democrática y pobreza. La intervención llevó a la renuncia de dos directores, generó debates en el congreso, pronunciamientos internacionales y llamamientos gremiales para que fuera respetada su autonomía. Ese Censo tuvo cuestionamientos metodológicos, tecnológicos y de cobertura, entre otros. Los encuestadores protestaron por que no les pagaban. Esa administración fue cuestionada por la violación a la reserva estadística favoreciendo intereses económicos.

Las intervenciones sobre el DANE han generado diferencias con el Departamento Nacional de Planeación. Hay antecedentes de cuestionamientos en la comparación de series anteriores y posteriores no solo del Censo sino de los informes de Pobreza. Posterior al Censo 2005, se presentó una situación en la que según el DNP, vio restringida la actualización y desarrollo de estudios de planeación de largo plazo y análisis de coyuntura sobre los diferentes sectores en la medida en que el DANE se reservó información de las encuestas y censos con microdatos. El enfrentamiento llegó al congelamiento del financiamiento de la inversión para investigaciones temáticas.

Con la demografía no se juega. Este descache del 9% entre las proyecciones y la nueva cifra no es cualquier cosa. Las cifras producidas por el Estado sobre su población son la base fundamental de la planeación del desarrollo, del diseño del presupuesto, asignación de subsidios y las políticas públicas; tanto la academia como el sector privado consideran esta información en sus análisis; y además son las cifras de referencia en las comparaciones internacionales. A éste tipo de descaches siempre lo acompañan una estrategia mediática con barras, tortas, curvas y otras imágenes estadísticas utilizadas para manipular la opinión no muy diestra en estos temas. Más que mediciones científicas, se trata de piezas de propaganda de Estado con la cual trata de atajar su ilegitimidad causada por las pésimas condiciones de vida de la inmensa mayoría de la población.

La experiencia de los dos últimos gobiernos ha demostrado que la mejor política para reducir la pobreza es cambiar la metodología de medición. Y ahora el DANE cambia la cifra de la población, con la que mágicamente resuelve varios problemas económicos y sociales, de paso los políticos que tienen que ver con la estabilidad. Resuelve por lo menos en los números perfectos en la entrada a la OCDE como país rico. Pero al pueblo le siguen los problemas. El DANE debería abrir sus archivos, rendir testimonio en la Comisión de Esclarecimiento de la Verdad sobre el desarrollo en Colombia y su relación con el conflicto social y armado. Debe contar la verdad de los indicadores que ocultan las víctimas del neoliberalismo.

Fredy Escobar Moncada.

CPL FARC ETCR Simón Trinidad

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