«ABRACEMOS LA PAZ POR ENCIMA DE LOS GUERRERISTAS»

Por: Fundación Lazos de Dignidad

El 5 de abril de este año el portal virtual “Las2orillas” publicó, en su sección “Nota ciudadana”, un artículo del señor Eduardo Makenzie titulado “El poco glorioso viaje de Julieta Lamaitre a Pondores”, en el que el autor se dedica de manera sistemática a desinformar al lector con varias inexactitudes y mentiras derivadas de una utilización maniquea del contenido de un artículo publicado por la Revista Semana. Aprovechando ese desafortunado documento, la Fundación Lazos de Dignidad, como fiel testigo del proceso de dejación de armas de las antiguas FARC – EP en el Caribe colombiano y de su inquebrantable voluntad de paz, materializada en distintos tipos de proyectos productivos y de vida, se permite aclarar varios puntos a propósito de la visita realizada al ETCR “Amaury Rodríguez” por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) el 10 de marzo del cursante, y en general, de las enormes demandas que implica el reto de reconciliar a la familia colombiana como piedra angular para la construcción de un país con una realidad económica, social y política en condiciones de justicia y democracia.

  1. La totalidad de los Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación, incluyendo por supuesto el ETCR “Amaury Rodríguez”, ubicado en postrimerías del municipio de Fonseca, en el Departamento de La Guajira, son espacios de reconciliación, producto de la firma del Acuerdo Final de paz. Al respecto, baste señalar que las y los ciudadanos nacionales y extranjeros que sientan motivación por visitarles, compartir diálogos y formular preguntas a las personas que fueron integrantes de la insurgencia de las FARC – EP (como ya lo han hecho miles de personas), están en total libertad de hacerlo; debería ser un compromiso ético, social y político de todos los hombres y mujeres de este país conocer las realidades de las personas en proceso de reincorporación que han creído en la palabra empeñada por el Estado colombiano y a su vez han sufrido de manera directa las consecuencias del incumplimiento del Acuerdo de Paz por parte de los gobernantes nacionales, quienes han pretendido echar al traste cada punto del tratado de paz.
  2. Valdría la pena hacer extensiva una invitación al señor Makenzie para que se dirija directamente al ETCR “Amaury Rodríguez” y se permita desmontar sus prejuicios a partir del diálogo constructivo con los exintegrantes de las FARC-EP; si el prenombrado aceptara la invitación, él mismo podría verificar que en el ETCR de Pondores no hay nada distinto a la voluntad inquebrantable de los excombatientes de pacificar el país y a la absoluta desidia e incumplimientos estatales de lo pactado. En vez de formular falacias y suspicacias llenas de odio, valdría la pena que se motivara a salir de su ignorancia mediante un ejercicio básico de contrastación entre lo que se dice, se siente y se piensa con los hechos tozudos de la realidad objetiva. Por ejemplo, tenga la certeza que este espacio es custodiado, vigilado y acompañado de manera PERMANENTE por el Ejército Nacional, tanto así que a la entrada del mismo se encuentran apostados hombres y mujeres del Ejército y carabineros de la Policía Nacional con quienes desde la llegada de los excombaientes se han entablado respetuosas relaciones.
  • A propósito de la retahíla que despacha el señor Makenzie sobre las representaciones artísticas de los antiguos liderazgos guerrilleros en los muros del ETCR, y su absoluta incomprensión sobre la importancia de integrar todos los relatos y experiencias históricas de distintos actores involucrados en la confrontación armada para la construcción de paz, es importante recalcar que justamente lo que Colombia necesita hoy más que nunca es democratizar el campo de la historia, esto implica, nada más y nada menos que escuchar a los actores que nunca han sido escuchados por la gran prensa y respetar el derecho que tienen hoy los excombatientes de honrar y vivir su memoria de la manera que les plazca. Justamente, la paz debería implicar la democracia y la democracia debería fundamentarse sobre el respeto por lo que son y aspiran a ser los más profundos adversarios.
  • El propósito de fondo de ese malintencionado artículo era profundizar en las intenciones guerreristas que han utilizado todo tipo de estrategia para deslegitimar y destruir la Jurisdicción Especial para la Paz. Es evidente que les incomoda sobremanera el hecho de que no haya evidencia alguna sobre el accionar diferente de los excombatientes a su compromiso con la paz; rechazan cualquier tipo de hecho que favorezca a la reincorporación política, económica y social de las antiguas FARC – EP. ¿Qué quieren que diga una magistrada que no evidencia nada distinto a lo que vio a partir de una visita a un ETCR? ¿Pretenden que se inventen lo que no vieron? ¿Quieren que profundicen en sus mentiras y calumnias? Es hora de que asuman la realidad del país encaminada a superar la guerra a partir de una justicia restaurativa, basada en la verdad y en los derechos de todas las víctimas del conflicto armado, tal y como se acordó en La Habana. Sepan que cada uno de los magistrados, como todos los miembros de la JEP, son funcionarios independientes y autónomos, capaces de emitir juicios propios y responsables de ofrecer seguridad jurídica a las personas que ante ellos comparecen, correspondiéndoles ofrecer las garantías necesarias para construir la verdad pactada y que tanta falta le hace a Colombia.
  • Otro punto al cual quisiéramos referirnos es al papel que deben cumplir los medios de comunicación en este momento histórico que atraviesa el país. Todas las semanas, a cada instante la sociedad colombiana bebe magnitudes alarmantes de mentiras prefabricadas por parte los grandes medios de comunicación que reproducen los intereses de los emporios económicos. Suficiente tenemos con el sesgo ya conocido por los grandes canales televisivos o las grandes casas periodísticas criollas para que los portales de internet que muchas veces se jactan de ser imparciales les permitan a los áulicos de la guerra reproducir mentiras sin ningún tipo de rigor y control sobre lo que deberían ser investigaciones y actividades de verificación de lo que se reproduce. Urge recuperar el sentido social como responsabilidad de los medios de comunicación.

Hemos presenciado, durante más de dos años de reincorporación, la capacidad organizativa y de gestión que han puesto estos hombres y mujeres para consolidar territorios libres de violencia, por ello, culminamos este pronunciamiento insistiendo en que los exintegrantes de las FARC – EP residentes en los ETCR de Pondores y Tierragrata, ubicados en los departamentos del Cesar y la Guajira, son ejemplo absoluto de voluntad de paz, tanto así que en la actualidad la Unión Europea les apoya en el proyecto denominado “Constructores de Paz”, el cual busca garantizar el derecho a la vivienda que tienen las personas reincorporadas.

Hacemos un llamado a los medios de comunicación y periodistas para que se distancian de las campañas de mentiras y odios que atentan contra la construcción de paz en Colombia; ya es hora que la sociedad colombiana en su conjunto abrace la paz y por ende el proceso de reincorporación, cerrando las puertas a los guerreristas y oportunistas que quieren condenar al país a otros doscientos años de violencia.

#AbracemosLaPaz

Abril 22 de 2019

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